Dificil ahorrar

 

Pero, ¿Por qué es tan difícil?

Esa es una pregunta que muchos nos hacemos.

Muchos de nosotros tenemos ingresos que nos permiten ahorrar, aunque sea muy poco.

Sí, muchos pueden ahorrar sin tener que elegir entre poder ahorrar o poner un plato en la mesa.

Muchos podrían hacer más de lo que hacen.

 

¿Entonces, por qué no lo hacemos?

 

No te importa lo suficiente.

No ves los beneficios de ahorrar luz/agua/energía de forma inmediata (hasta que nos encontramos con un factura de infarto y te entran los remordimientos por no haber ahorrado antes… y haber desperdiciado tanta energía)

En su lugar, actúas por impulsos:

  • Eliges comprar cosas para entretenerte, en vez de invertir en cosas que te ofrezcan seguridad financiera.
  • Eliges encadenarte a ti mismo con una hipoteca para comprar una casa más grande de lo que vas a necesitar, un coche (o varios), pagas con tarjetas de crédito lo que no puedes comprar, préstamos personales, etc., para dejarte, todo ello, con poco dinero para nada más.
  • Eliges disfrutar ahora y pagar después…
  • Crees que el ahorro es una forma de castigo que no te permite hacer y tener lo que quieres.

El gasto que haces no te hace suficiente daño.

Crees que mereces tener un «poco de diversión»… pero luego te viene la “resaca del gasto”.

Empiezas lamentando el gasto estúpido, aunque a menudo no lo admitas.

Te sientes frustrado.

Tu comportamiento te parece absurdo y fuera de control.

A continuación, se da la situación de “la pescadilla que se muerde la cola”: tratas de gastar un poco más para distraerte con algo que nos gusta y minimizar el dolor. Apartas la vista y así, te sientes mejor.

–>Gastar. Remordimientos. Mirar para otro lado (gastando). Repetir.<–

      

Eso es lo que crees que debes hacer

«El consumismo, como forma de vida, está tan arraigada en nuestra cultura que es difícil de reconocer en nosotros mismos y a nuestro alrededor. Lo vemos como algo tan normal, como el aire que respiramos”. (Juliet B. Schor, 1998)

Es un circulo vicioso.

Y muchos nunca aprenden.

No me canso de escuchar historias a mí alrededor de personas con buenos salarios que viven endeudados hasta las cejas. Y mal viven. Me estremezco al pensarlo.

La clave es la siguiente: decirte a ti mismo que “tienes que dejar de gastar tanto” es una forma equivocada de abordar el tema. Solo hay que darle la vuelta al concepto y cambiar de mentalidad.

Tenemos que dejar de pensar que el ahorro es duro y el gasto es fácil.

 

Hay que pensar al revés

El ahorro es fácil:

“Vivir de forma sencilla no se trata principalmente de gastar menos, sino de vivir de otra manera”.

  • Para ahorrar solo necesitas dirigir tu dinero hacia una cuenta de ahorro – no importa si es mucho o poco.
  • Ahorrar y tener dinero disponible te hace sentir bien (ya que no te provoca remordimientos por haberlo malgastado).
  • Tener ahorros te permiten vivir tranquilo porque siempre podrás hacer frente a cualquier imprevisto.
  • El saber que podrías tener cualquier cosa que quieras, te hace sentir genial. (bueno, cualquier cosa que haga que te lo gastes todo porque siempre te hará sentir mejor tener una cuenta llena de dinero, ¿ok? ;P)

El gasto es duro:

«La falta de deseo, como el deseo, es también una construcción social.» (Juliet B. Schor, 1998)

  • Hay mucha gente que dicen que les gustaría vivir una vida más simple, pero las deudas suponen una barrera de mucho peso para hacerlo y supera a todos los motivos anteriores.
  • Cuanto más compras, más quieres.
  • Cuanto más compras, más probabilidades tendrás de experimentar los remordimientos posteriores del comprador.
  • Cuanto más compras, más difícil es comprar menos.
  • Se te va el sueño pensando en todos los gastos que tienes y en si podrás llegar a fin de mes.
  • Haces malabares con los saldos de las cuentas, cuando los gastos se vuelven más grandes de lo normal.
  • Nos saltamos los límites del endeudamiento seguro para conseguir aún más financiación y poder seguir comprando más y mejores cosas, empeorando lo que tenemos y lo que queremos.
  • Consumir requiere una gran inversión de tiempo.
  • Tienes que invertir mucho tiempo en la gestión y el mantenimiento de las cosas que compras.
  • Tu mente no está nunca tranquila, porque estás pensando constantemente en las facturas y el dinero que te queda.
  • Tienes que tomar duras decisiones al priorizar tus gastos, porque necesitas tener muchas cosas.
  • Tienes que trabajar muchas más horas para mantener tu status y estilo de vida.

 

No sé tú, pero yo prefiero tomar el camino fácil.

El ahorro es muuuucho más fácil de gestionar y no te da tantos dolores de cabeza y preocupaciones como los gastos.

Al final, ahorrar es menos problemático, ¿no crees?

 

***

¡Cuéntame tu opinión en los comentarios! 😉

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