Cuando estás muy ocupad@, con los niños, el trabajo y planes varios, a veces, descuidamos nuestra alimentación… Pero con estas 3 sencillas estrategias, planificar tus menús será coser y cantar. ¡Perfectas para las familias ocupadas!

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Seamos realistas. Planificar un menú semanal o mensual lleva tiempo.

Aunque, yo creo que emplear un poco de tiempo en esto siempre merece la pena. Aprovechamos mejor nuestro presupuesto si planeamos hacer las comidas en casa, y nuestro nivel de estrés será mucho más manejable si no tenemos que pensar qué hacer de cena cada noche.

Sin embargo, hay temporadas donde incluso sacar 10-15 minutos para planificar las comidas puede ser prácticamente imposible, porque trabajes muchas horas o pases mucho tiempo en el trayecto de ida y vuelta del trabajo, llevando a los niños al cole u otras actividades. Sea cual sea tu situación, es probable que en esos momentos nada te motive a pensar lo que cenarás o comerás mañana…

Pero, en vez de asumir que simplemente no tenemos tiempo, es mejor asumir que esto nos pasará y planificarlo con antelación.

No existe una única regla para planificar un menú, pero yo te propongo 3 sencillas estrategias a través de las cuales podrás planificar las comidas e “improvisar» si lo necesitas. Permitirán organizarte de forma eficaz y quedarás encantado/a de tener algo rico para comer o cenar cuando tengas poco tiempo para cocinar.

  1. Abastécete de ingredientes básicos

En lugar de comprar ingredientes especiales para una o dos comidas, mantener un stock considerable de alimentos que se consuman a menudo, y puedas mezclar y combinar fácilmente. Solo tienes que saber cuáles son vuestras preferencias.

Compra más cantidad (especialmente cuando los precios sean bajos), y mantén estos ingredientes a mano para consumirlos cuando quieras. ¡Te sorprenderías por la cantidad de combinaciones que puedes hacer con muy poco!

Algunos de los “básicos” que necesitarás en tu cocina podrían ser los siguientes:

  • Carnes: pollo, ternera
  • Pescado o mariscos
  • Despensa: Pasta, arroz, aceite, conservas, pan, ajo, cebollas, patatas, huevos…
  • Congelador: Verduras congeladas, sopas…
  • Productos lácteos: queso, mantequilla, leche, yogurt…
  • Frutos secos

Estos ingredientes pueden variar según los gustos de cada persona, dietas o alergias; pero siempre te darán la oportunidad de hacer algo rápido y fácil cuando más lo necesites.

  1. Crea una lista de comidas preferidas o más frecuentes

Si ya sabes cuáles son los ingredientes básicos para vuestra familia, el siguiente paso es crear una lista de comidas que os gusten y soléis comer. Aquí os propongo algunos ejemplos, que se pueden hacer rápidamente y te sacan de un apuro.

  • Pollo + Verduras = Salteado de pollo
  • Pollo + Espinacas + Queso = Ensalada de queso y filete de pollo
  • Carne picada ternera/pollo + Queso + Verduras + Pan = Hamburguesa casera
  • Pan congelado + Consomé + Huevos = Sopa de picadillo

Puedes saltear verduras y congelarlas para combinarlas después como te indico arriba. También, puedes comprarlas ya congeladas que están igual de buenas; aunque si lo haces tú, estarán a tu gusto y será más barato.

Una opción interesante es el pescado (o marisco) o pollo congelado. Por la mañana lo pasas del congelador a la nevera y por la noche sólo tienes que cocinarlo 5-10 min a la plancha con un poco de ensalada.

Compra vegetales envasados. Hay espinacas, lechugas, mix de verdes… ya cortados y lavados. Sólo tienes que abrir la bolsa y servir. Obviamente no es lo mismo que comprar los productos frescos en el mercado, pero es una alternativa razonable cuando tienes poco tiempo.

Ten siempre snacks sanos en casa, como frutas pequeñas y frutos secos. De esta manera puedes picar algo mientras preparas la cena, y mitigar el hambre.

Y una estrategia para ahorrar tiempo cocinando es no comer de vez en cuando, es decir, realizar ayuno intermitente. Ahorras tiempo y mejoras tu salud :-).

  1. Cocina el doble de tu receta favorita y congela

Mientras que las dos primeras estrategias son bastante fáciles de implementar, la siguiente es la que más te va a facilitar la vida, que consiste en duplicar lo que cocines y congelar la mitad para otros días.

Esto te permitirá comer bien al día siguiente sin más que calentar la comida sobrante.

Se pueden congelar muchas cosas: guisos, salteados, sopas, pan, bizcochos,… Todo lo que no vayas a consumir en el momento, congélalo nada más enfriarse para que conserve todos los nutrientes y frescura.

Unas semanas, puedes hacer un plan de comidas más elaborado, otras más sencillo, pero con las estrategias anteriores podrás mantener el control ante cualquier imprevisto de la forma más saludable posible y sin que tu presupuesto se desestabilice. La clave está tener en saber cuáles son las comidas que más os gustan y tener en cuenta el tiempo del que disponéis. Debemos ser realistas y plantearnos recetas que realmente podamos realizar. Si sólo tenemos treinta minutos para cocinar, nuestro menú se limitará a ese tiempo. Cada noche puedes tener una cena diferente y con muy poco tiempo de preparación. ¡Será todo un éxito!

 

¿Quieres más?:

  • Si quieres que otro “piense por ti” y te ayude a planificar las comidas, el Planificador de Consum puede ser una buena opción. Te da la opción de escoger el número de comensales, el tipo de comida, tipo de dieta… ¡Pruébalo!
  • ¿Te faltan ideas y no sabes qué comidas hacer? En Internet podéis encontrar infinidad de webs con recetas sanas y económicas. Por ejemplo:

Libros de recetas económicas también hay una barbaridad. Os recomiendo los siguientes:

Y si quieres optimizar tu tiempo al máximo, cocinar sano y manchar poco, te recomiendo mi libro favorito:

 

Me encantaría saber qué haces tú para organizarte las comidas. ¿Cuál es tu método? ¿Ya practicabas alguno de estos trucos? ¡Espero tus comentarios!

 

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