hija

“Lo realmente importante no es lo que haces por tus hijos, sino lo que les enseñas a que hagan por ellos mismos” .- Ann Landers

Aunque mi hija es todavía muy pequeña, muchas veces pienso en su futuro… ¿Cómo será cuando crezca? ¿En qué trabajará? ¿Cómo será su vida?

Realmente, no tengo prisa en saber lo que pasará. Verla crecer y aprender cada día es algo mágico. ¡Me gustaría que no pasara tan rápido!….aaaaiinnss…

Al mismo tiempo, tengo el privilegio y la enorrrrme responsabilidad de enseñarla lo mejor posible para que cuando crezca sea feliz. Aparte de tratar de ofrecerle la mejor formación posible, enseñarle ciertas habilidades y disciplina para desarrollar buenos hábitos; no quiero olvidar enseñarle la importancia de gestionar bien el dinero. Las decisiones financieras que tome condicionarán toda su vida.

Mis padres nunca me agobiaron con sus ideas, pero siempre dejaban caer indirectas sutiles sobre cómo era la vida. A veces les escuchaba, y otras muchas, no. Ellos no lo sabían todo, pero me enseñaron algunas lecciones importantes sobre el dinero. Me enseñaron que trabajar no era suficiente y que ganar mucho no sería suficiente tampoco. Me enseñaron a guardar mis “pesetas” y a hacer planes para el dinero que ganaba. Me enseñaron a ser generosa sin que abusaran de mí. Me enseñaron la lección más importante de todas: a vivir por debajo de mis posibilidades.

Casi nunca lo decían, sino que lo demostraban.

 

Vive por debajo de tus medios

«No es lo que ganas. Sino en qué te lo gastas«.

A veces, no tenía suficiente y presionaba a mis padres para que me compraran más cosas. Siempre pensé que lo inteligente era ganar todo el dinero que pudieras ya que el dinero caía de los árboles…

Hasta que me puse a trabajar. Entonces, entendí lo que costaba ganar el dinero. Aunque no hice bien las cosas en aquellos momentos, ahora valoro mucho el consejo que me dieron mis padres. J

En mi vida existe todo tipo de gente, unos ganas más, otros ganan menos; pero tengo claro que unos ingresos altos no garantiza necesariamente el éxito financiero. Tengo conocidos cuyos ingresos son el doble de los míos, y sin embargo, tienen poca estabilidad financiera. A pesar de que son personas con salarios altos y que luchan constantemente. La razón es porque, simplemente, se lo gastan todo. Por el contrario, sé que hay gente que logra hacer muchas cosas con un sueldo bajo. Vivir por debajo de tus medios es la clave para crear riqueza. Aunque ganar mucho, sin duda, puede ayudar, si no lo gestionas adecuadamente, no servirá de nada.

Quiero que mi hija sepa que puede tener una vida muy satisfactoria y segura con cualquier trabajo y el nivel salarial que corresponda si así lo desean. Algunas de las carreras más impresionantes, en mi opinión, están mal pagadas. Los maestros o los enfermeros, por ejemplo, deberían ser aclamados como héroes de nuestra sociedad, sin embargo, se les paga muy poco.

Lo que yo quiero es que mi hija aprenda que la elección de una carrera supuestamente “bien remunerada” no garantiza necesariamente la libertad financiera. Vivir por debajo de tus posibilidades, a cualquier nivel, es esencial para vivir bien económicamente.

 

La deuda es una carga

“Muchas personas gastan dinero que no han ganado, para comprar cosas que no quieren, para impresionar a personas que no les agradan. ” Will Smith

Cuando era joven estaba deseando sacarme el carnet de conducir. Tenía muchas ganas de ir a donde quisiera sin tener que depender de nadie. Quería tener esa libertad que emanaban los que tenían un coche… Y no me conformaba con un coche de segundamano. No, no. Yo lo quería nuevecito y por supuesto, hice caso omiso de los consejos de mis padres. En vez de ahorrar y comprármelo cuando tuviera el suficiente dinero o comprarme uno más barato; me compre uno nuevo y con un préstamo personal al 7%. Tomaaaa!!!

Más adelante, me di cuenta de que no solo tendría que pagar lo que costaba el coche, si no ¡tres veces más su precio! Además, tenía que hacer frente a otros gastos de mantenimiento. Eso me hizo abrir los ojos.

Quiero que mi hija entienda que endeudarse puede ser una carga gigante durante años, incluso décadas. Quiero enseñarle que puede usar el crédito para comprar una casa o iniciar un negocio, pero no debe usar el crédito para comprar cosas que no puede permitirse. Es cierto que el uso de crédito de manera responsable puede ayudarte en algunos momentos puntuales; pero creer que eso es la panacea puede tener consecuencias a largo plazo y causar un estrés innecesario.

 

Más grande no es siempre mejor

“Burro grande, ande o no ande”

Me gustaría que mi hija encontrara la felicidad en las pequeñas cosas. Enseñarle que a veces, una casa más grande significa más trabajo y un coche de lujo, reparaciones caras. Quiero que sepa que la satisfacción en la vida no puede ser comprada y debe aprender a ser feliz con su propia realidad. Tener muchas cosas no llenará un corazón vacío. Mientras que las cosas materiales pueden traerte alegría temporal, a largo plazo no van a hacer que te sientas mejor.

 

Aprender a esperar

“Si añades un poco a lo poco y lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho.” Hesíodo

Una de las cosas más valiosas que puede aprender cualquier ser humano es a esperar. La vida no cumple lo que uno desea con solo chasquear los dedos. Además, los deseos se tienen hasta que las cosas se consiguen. En el momento que lo tienes deja de ser un deseo, y con ello desaparece esa sensación de tener mariposas en el estómago.

Cuando finalmente compré el coche, ¡me sentí eufórica!.. Pero la sensación fue disminuyendo a lo largo del tiempo y fui perdiendo interés. No lo cogía tanto como esperaba. Simplemente, no lo necesitaba.

Me gustaría que mi hija entendiera que lo verdaderamente interesante no es el destino, sino el camino que recorres hasta que llegas hasta él. Si hubiera ahorrado un tiempo para comprarme el coche, en vez de pedir el préstamo, me hubiera dado tiempo a pensar lo que suponía tener un coche, si lo necesitaba realmente y podría haber pagado solo su precio, no el triple.

Si no esperas, acabas siendo esclavo de tu propia impaciencia y del banco, también. 😛

***

No hay nada que desee más en el mundo que la felicidad de mi hija. Espero que aprenda a trabajar duro por sus sueños. Sé que al principio no me hará caso y se equivocará, pero ahí estaré para acompañarla en su camino.

Y seguro que, algún día, se acordará de los consejos de su madre 😉
¿Qué pensáis sobre la enseñanza de las finanzas a los niños? ¿Hay algo que creéis también necesario enseñarles sobre el dinero?

¡Espero vuestros comentarios!

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