Nadie quiere ver el proceso Ahorromania

Si estás leyendo este blog, es probable que estés tratando de hacer algo para mejorar tu situación financiera.

Tal vez estés empezando a pensar seriamente sobre el dinero por primera vez.

O tal vez has intentado mejorar las cosas durante un tiempo, pero te has encontrado con algunos obstáculos y no estás seguro de qué hacer a continuación.

En cualquier caso, tienes dudas y más dudas. Y en esos momentos, es fácil mirar a tu alrededor y encontrar personas que ya están donde quieres estar. Los miras y piensas: “Hombre, si fuera como ellos. La vida sería mejor».

Y sientes culpa. Celos. Falta de autoestima. Tal vez incluso un poco de rechazo. Al igual que ellos tienen circunstancias especiales o talentos especiales que tú no tienes. O tal vez solo tengan suerte.

Todos hemos pasado por esos momentos. Soy tan culpable de eso como cualquiera. Veo un blog con una audiencia más grande y más comprometida que la que tengo. O veo a una madre que se ve totalmente cómoda al 100% con sus hijos. O veo a un planificador financiero que parece estar en todas partes, lo sabe todo y tiene este negocio totalmente resuelto.

Es una reacción normal. Pero también se pierde completamente la perspectiva.

 

No viste el proceso

¿Esas personas que ves que tienen todo el dinero resuelto? No aparecieron en el mundo exactamente como son hoy. No empezaron con un gran fondo de emergencia, un plan de jubilación establecido, las inversiones correctas elegidas, la casa perfecta. No lo tuvieron todo resuelto desde el principio.

No. Hubo un proceso. Un largo proceso. Simplemente nunca lo viste.

No viste los primeros intentos de presupuesto que fracasaron estrepitosamente. Aquellos en los que adivinaron a la perfección los números, superaron sus metas de gasto y tuvieron que fracasar y comenzar de nuevo.

No viste las discusiones con su pareja sobre cuánto gastar en viajes en vez de ahorrar para la jubilación.

No viste las horas dedicadas a hacer una hoja de cálculo para comparar los precios de coches. O evaluar la necesidad de un seguro de vida. O gestionar la asignación de activos de sus inversiones.

No viste la reacción de la otra pareja ante esas hojas de cálculo, que básicamente era «Venga, vale» antes de volver a lo que fuera que estaba haciendo antes de que le interrumpiera.

No viste las reuniones semanales dedicadas a revisar las últimas cifras de gastos medios.

No viste los planes que cambiaron, los esfuerzos que fracasaron, o todas las pequeñas victorias en el camino.

No viste el tiempo que pasaba haciendo la comida todas las mañanas para ahorrar dinero en comer fuera.

No viste la opción de llevar a los niños a al parque, en lugar de pagar 10 euros por un área recreativa más sofisticada en un centro comercial.

No viste el esfuerzo realizado para hacer la cena todas las noches.

No viste las horas dedicadas a buscar y buscar en Google, en foros la respuesta específica a su pregunta concreta para que poder entenderlo bien.

No viste las veces que no pudieron resolver algo y tuvieron que pedir ayuda.

No viste que el dinero del cumpleaños, los reembolsos y aumentos de sueldo se ahorraron en lugar de gastarse.

No viste la decisión de eliminar la televisión por cable o cambiar a un teléfono móvil de un modelo anterior.

No viste la repetición de tomar estas mismas decisiones día tras día, año tras año.

No viste el proceso. Solo viste el resultado.

 

Todo esto es muy difícil. Para todo el mundo.

El clave es esta: nada de esto es fácil para nadie, sin importar cómo se vea desde fuera. ¿Aquellas personas cuyo éxito quieres? No fue fácil para ellos llegar a donde están. No fue glamuroso ni mágico o rápido.

Fue un proceso. Un largo proceso lleno de confusión, frustración, éxito, fracaso, comprensión, desacuerdo, replanteamiento, momentos felices, momentos tristes y todo lo que está en medio.

La realidad es que no importa lo fácil que los veas ahora en el exterior, en realidad son como tú: aún luchan, todavía dudan y aún buscan mejores formas de hacer las cosas.

Todavía están pasando por el proceso.

Pero esa es realmente la parte más esperanzadora. Si puedes aceptar el hecho de que no hay secreto, no se necesita una fórmula mágica o habilidad especial, puedes saber que no importa qué tan atrás te sientas en este momento porque puedes llegar a donde quieras ir si lo deseas. Estoy dispuesta a pasar por el proceso.

Tendrás que aprender cosas nuevas que al principio no te son familiares, intimidantes y abrumadoras.

Tendrás que admitir debilidades.

Tendrás que pedir ayuda para lidiar con esas debilidades.

Tendrás que arruinarte, repetidamente.

Tendrás que usar esos fallos como una forma de aprender y hacerlo mejor la próxima vez.

Y si estás haciendo todo esto con otra persona, tendréis que ser honestos el uno con el otro, estar en desacuerdo con el otro y eventualmente comprometerse.

Es difícil. Pero es el proceso.

Es lo que nadie quiere ver, pero todos tienen que pasar si quieren llegar a algún lugar mejor.

 

¿Estás listo para empezar?

Entonces, ten en cuenta esto: puedes controlar tus finanzas. Puedes hacer un plan, seguir y construir una vida más segura y más libre.

Puedes ser la persona que «lo tiene todo resuelto». (Aunque realmente nunca lo harás. Nadie lo hace.)

Pero tienes que estar dispuesto a pasar por el proceso.

No es glamuroso. Definitivamente no es fácil. Pero es el camino a algo mejor.

***

¿Estás listo?

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