la mala suerte financiera

¿Alguna vez te has fijado en que existen ciertas personas a las que les pasan cosas malas más a menudo que a otras?

No me refiero a temas de salud, sino financieramente. Existen personas a las que parece que la suerte nos les acompaña, hagan lo que hagan.

Estas personas son las que constantemente se quejan de que una tubería les estalló mientras iban a buscar a su hijo a la guardería, que se había puesto malo y para más inri, pincharon una rueda de camino… y así sucesivamente.

Ponen todo su empeño en que las cosas funcionen pero parece nada les sale bien.

Por otro lado, hay otras personas, que van por la vida tranquilamente. Al final de cada mes, siempre les queda dinero y su mayor problema es  decidir si meterlo en una cuenta de ahorro o salir a cenar.

Probablemente pienses que el problema es simple: algunas personas son más gastonas y otras son más frugales. La gente gastona se encuentra en el primer grupo, que siempre está sin un duro; mientras que los frugales son los del segundo, ¿no?

Yo también pensaba así.

Entonces, me di cuenta de la existencia de un tercer grupo: Gente ahorradora y frugal “desgraciada”.

Estas personas:

  • Registran sus gastos al detalle,
  • Recortan sus gastos en comida para destinar 500€ al mes en un fondo de emergencia,

…y aun así siguen teniendo emergencias todos los meses. Un mes es el Aire acondicionado. El siguiente es un pinchazo. Luego, el gato está enfermo y necesita ir al veterinario.

No importa lo duro que sea su presupuesto. Simplemente, no consiguen avanzar.

Después de todo, me he dado cuenta de que el problema de este “desafortunado” grupo no es su frugalidad sino la cantidad de cosas que poseen.

 

Lo que te cuesta tener cosas

Cuando compramos algo (una tele, un coche..), esto es lo que pensamos que nos cuesta:

Además del coste inicial, el objeto tiene otros costes que vendrán a lo largo del tiempo.

En general, cuanto mayor sea el coste inicial, mayores serán los demás costes.

Por ejemplo, pensemos en algunos artículos: un secador de pelo, un móvil, un coche y una casa.

  • Un secador de pelo generalmente solo cuesta el precio de compra y nada más.
  • Un móvil, necesitas comprarlo y pagar la cuota mensual de la compañía telefónica. En este caso, no es necesario asegurarlo y no tiene un coste de mantenimiento continuo.
  • Un coche, lo TIENES que asegurar. Y mantener. Y reparar cuando se rompa.
  • Y, por supuesto, una casa, tiene todos esos costes y son muy altos.

Artículo

Precio Coste del uso Coste de mantenimiento Seguro Reparaciones
Secador de pelo 0 0 0 0
Móvil €€ 0 0
Coche €€€ €€ €€ €€
Casa €€€€ €€€ €€€ €€€ €€€

*Estos costes son los que tienes por ser el DUEÑO del artículo.

Por ejemplo, si tienes un coche y te chocas contra un poste, TU eres el responsable de repararlo. Pero si lo alquilas, el problema lo tiene la empresa de alquiler. Esto también podría aplicarse al caso de las viviendas.

No pienses que estoy utilizando esto como una excusa para ensalzar el alquiler de la vivienda.  ¡Esto podría aplicarse a otras muchas cosas!

  • Existe gente que colecciona arte y se esfuerzan en obtener la vitrina adecuada, una iluminación adecuada, asegurarlo, etc.
  • Otros, coleccionan bolsos. Los cuidan como si fueran sus hijos y se gastan dinero en mantenerlos bien.

Ciertamente, me di cuenta de que cuantas menos cosas posees, y cuantos más alquilas, menos costes tienes.

Por eso, se me ocurrió una regla simple que te hará más rico.

 

Alquila más. Posee menos

Tipos de gasto

Hay 3 tipos de gastos:

  1. Gasto fijos. Los necesarios para vivir, que son fijos cada mes, como comida, alquiler/hipoteca, etc.
  2. Gastos variables. Son los gastos opcionales, lujos, como por ejemplo, un viaje a Hawai.
  3. Gastos de emergencia. Estos son los gastos inesperados que surgen en un momento dado, como una ventana rota o una avería en el coche.

La prevalencia de estos tres tipos de gastos en tu presupuesto, son los que determinantu nivel de “control” y satisfacción con respecto a tus finanzas.

El presupuesto de alguien que alquila mayoría de artículos “grandes” (vivienda, coche,..) tendría el siguiente aspecto: (Por ejemplo, alquiler 400€/mes, gastos fijos 1100€/mes, y vacaciones dos veces al año con un coste de 5000€).

Por otro lado, las finanzas de alguien que tenga casa, coches y coleccione zapatos carísimos podría verse así:

Cada pocos meses, necesitan reparar, limpiar o arreglar algo de todas las cosas caras que tienen.

Aquí está la gran diferencia entre estos dos tipos de patrones de gasto: A pesar de que la cantidad total de dinero gastado es realmente la misma en estos dos casos, una persona es mucho más feliz que la otra.

Si se acercan unas vacaciones y planeas viajar a Hawái, disfrutas organizándolo, mientras estas de viaje y después, cuando ves las fotos.

Sin embargo, cuando gastas dinero en una emergencia, no te hace feliz porque no es algo que hayas elegido.  Además, si tu coche se estropea y te gastas 5000€ en arreglarlo, al final, lo que obtienes es el mismo coche, pero sin la avería. No obtienes nada nuevo.

¿Feliz o Infeliz?

Entonces, si tuviéramos que comparar los distintos niveles de felicidad entre estas personas, podría ser así:

Nota: El eje de «Felicidad» está a la derecha, y he definido 0% como nivel de felicidad «normal» de referencia. 10% significa que son 10% más felices de lo normal, -10% significa que son un 10% más tristes de lo normal.

Entonces el inquilino tiene un nivel normal de felicidad y cuando se acercan sus vacaciones, se vuelven más felices. Luego llegan las vacaciones y se ponen aún más felices. Cuando vuelven, su nivel de felicidad vuelve a la normalidad y el ciclo continúa. Así obtienen estos picos de felicidad causados por sus gastos variables.

Veamos el caso del propietario:

Cada vez que ocurre un gasto inesperado, su felicidad disminuye porque tiene que gastar un montón de dinero y no reciben nada nuevo a cambio.

En los meses en que no pasa nada malo, su felicidad comienza a aumentar. En teoría, un tiempo sin que ocurra nada malo, le producirá un nivel “normal” de felicidad. Aunque, poseen tantas cosas que los imprevistos no acaban y su felicidad nunca llega a un nivel óptimo.

Por lo tanto, la mayoría del tiempo están estresados ​​y cabreados.

 

Entonces, ¿Qué tienes que hacer?

Sencillo.

Si tienes algo que nunca se rompe y no te cuesta dinero cada mes, guárdalo.

Si constantemente tienes que reparar, mantener y asegurar algo, véndelo o alquílalo.

Esto hará que sientas más control en tu vida. Tus gastos serán más predecibles y no te encontrarás a merced de los acontecimientos.

***

¿Eres tu una de esas personas que posee muchas cosas? ¿Qué te parece este enfoque? Cuéntanoslo en comentarios 😉

 

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