Brujula

Normalmente, los que tienen ingresos irregulares suelen ser los que tienen una actividad freelance, pero pueden existir casos de empleados a los que las empresas les pagan de forma irregular o a comisión, como por ejemplo, los comerciales.

Nunca he tenido unos ingresos que cambiaran mes a mes (al menos, ¡todavía no!), pero es cierto que no siempre he tenido el mismo trabajo, ni el mismo sueldo. Hoy por hoy mis ingresos son regulares, pero nadie sabe lo que puede pasar en el futuro. La seguridad de un empleo siempre es relativa y nadie sabe si algún día pueden recortarle el sueldo o echar del trabajo. La seguridad es más una percepción que una realidad. En el caso de los empleados, solo tenemos un cliente que nos paga y si deja de hacerlo, tendremos 0€ en nuestra cuenta.

Puede que tú ya hayas experimentado esta situación y sepas de lo que hablo.

Si eres freelance o trabajas a comisión por cuenta propia o ajena (u otro tipo de trabajo similar), sabes de primera mano que vas a tener meses en el que tu sueldo variará, y puede que pases alguna noche sin dormir preocupado por si podrás cubrir tus gastos y los de tu familia.

Puede parecer imposible hacer un presupuesto con unos ingresos irregulares, pero hacerlo será la única manera de sobrevivir.

En este caso, necesitas tener seguridad financiera más que nunca y los pasos que te propongo a continuación son los mejores que he encontrado para conseguirla. Honestamente, muchos de vosotros ya os encontraréis en esta situación actualmente y podáis hablar mejor que yo de este tema; así que ¡por favor, deja tus sugerencias y consejos en los comentarios! 🙂

  1. Determina tus prioridades.

Al hacer una lista para analizar cuáles son los gastos más y menos importantes, puedes averiguar aquellos que deberás cubrir sin falta todos los meses, y aquellos que tendrán que esperar hasta que recibas un salario mejor.

Piensa en tus necesidades básicas: comida, luz, agua, gas, etc., desde el más al menos importante. Puedes utilizar esta hoja para ayudar a organizarte.

En el momento en el que recibas un ingreso, traslada el dinero a las primeras categorías de gasto, que son las más importantes, y luego ve rellenando todos los sobres o columnas con el presupuesto necesario para hacer frente a esas necesidades mensuales. Haz esto hasta que el sueldo este repartido por completo.

Con este método, es posible que no siempre tengas suficiente dinero para comprar ropa, zapatos nuevos, maquillaje, etc, a menos que tus necesidades básicas estén cubiertas… ¡Que ya estaría muy bien! Pero si aspiras a más y poder darte algún capricho de vez en cuando, sigue leyendo. ¡Los dos pasos siguientes son mis favoritos!

 

  1. Imagina que recibes un sueldo fijo todo lo posible

Si hay algo que quiero que recuerdes de este post, es lo siguiente: La clave para hacer un presupuesto con un ingreso irregular es pensar como si tuvieras un sueldo fijo todo lo posible. Tus ingresos pueden estar muy lejos todavía de ser regulares, pero si equilibras los gastos, podrás encontrar un poco más de seguridad con los ingresos que recibes.

Coge un papel o utiliza la hoja de presupuestos que te proporciono y escribe el ingreso más bajo que hayas recibido hasta la fecha. Esta cantidad será tu punto de partida y con el que tendrás que intentar cubrir todos tus gastos mensuales y categorías presupuestadas.

Si por alguna razón no terminan de cubrir todas tus necesidades básicas, incluso recalculando todos los gastos para adaptarlos al ingreso indicado, entonces tendrás que utilizar el paso 1 y priorizar los gastos. Esto puede suponerte un gran sacrificio, pero es mejor que, para empezar, tengas en cuenta un sueldo bajo. Si te falta dinero, te lamentarás; pero si te sobra, te alegrarás de poder darte algún lujo.

 

  1. Abre una cuenta de gastos separada

Tener dos cuentas separadas realmente te puede ayudar a cumplir con el objetivo de imaginar que tienes un sueldo fijo, mencionado en el punto anterior. De esta forma, será menos tentador acceder al resto del dinero en el día a día. Crea una cuenta de ahorro para ingresar el dinero “sobrante” y la otra como una cuenta para los gastos mensuales.

Cada vez que recibas un ingreso, deja en la cuenta de gastos todo el dinero que vayas a necesitar para hacerles frente (las cantidades que habías presupuestado en un principio) y transfiere el resto del dinero en la cuenta de ahorro. Recuerda, que estas cantidades deberían ser las mismas cada semana, cada quince días o cada mes, dependiendo de la frecuencia de tu presupuesto.

En los meses que consigas unos ingresos más altos, guarda el dinero que no emplees en los gastos presupuestados en la cuenta de ahorro, para construir un colchón para cuando vengan las vacas flacas…es decir, meses con sueldos más bajos, o semanas ir sin ningún ingreso.

Tener un presupuesto y unos ingresos irregulares, es perfectamente compatible. Una vez que conviertes los puntos anteriores en hábitos, podrás cubrir tus gastos mensuales sin problemas.

Debemos tomar una postura proactiva en relación a nuestros ingresos, no reactiva. No dejes que el hecho de recibir ingresos irregulares, te paralice a la hora de hacer un presupuesto y por supuesto, de hacer planes. ¡Ahora, más que nunca, tienes que hacer que funcione!

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¿Cómo haces el presupuesto con tu ingreso irregular?

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