el arte de decir NO

  1. Tuvimos una preciosa boda con un presupuesto muy ajustado.
  2. Conseguí pagar el crédito de mi coche en vez de en 2 años, en 1.
  3. Conseguimos ahorrar todos los años para hacernos un gran viaje en familia sin que afecte a nuestra economía.
  4. He incrementado mi libertad financiera en 3 años.
  5. Construyo mi pensión futura: mi objetivo es que cuando llegue mi jubilación no tenga que preocuparme por el dinero.

Y… ¿Sabes cuál fue y es la parte más difícil de todo eso? Aprender a decir «NO».

El problema no era decime NO a mí misma. En eso, soy bastante buena. Lo más difícil fue decirle NO a las personas que quiero.

Tuve que escuchar cosas como: «¿Quedamos a tomar algo?», «Nosotros vamos a jugar a los bolos, ¡apúntate!», «¡Beyonce viene el próximo mes! ¡Tenemos que conseguir entradas! y, “Quedamos a comer y lo hablamos».

Ninguna de estas personas quería ponerme en un compromiso. De hecho, son mi familia o mis mejores amigos. Me encanta pasar tiempo con ellos y haría cualquier cosa por ellos. El problema no son ellos, soy yo.

La verdad es que tenía el dinero disponible para hacer aquellas cosas. Pero tenía planes para ese dinero. Planes que significan mucho más para mí que ver un concierto de cualquier cantante. A veces, para alcanzar nuestras mayores metas… tenemos que sacrificarnos. Sé que, si me gasto el dinero en esas “pequeñas cosas”, nunca alcanzaré mis objetivos.

Por otro lado, quiero a esta gente, no quiero sentirme excluida y realmente me gustaría pasar esos ratos con ellos. Es una situación difícil de solucionar…

Después de unos 5 años de malabarismos, esto es lo que he aprendido:

 

El arte de decir no a los amigos y familiares cuando se necesita ahorrar dinero:

  1. Habla acerca de tus metas.

Por alguna razón, no queremos que la gente piense que no podemos permitirnos algo. No puedo empezar a decirle cuántas cosas pagué cuando era joven e impresionable porque no quería que alguien pensara que no podía pagarlo. En realidad, no podía pagarlo y la mayoría de esas compras fueron con dinero prestado.

Una de las cosas más poderosas que he visto en estos últimos 5 años es decirle a la gente por qué está ahorrando. Ya sea para vivir libre de deudas, comprar una casa, llevar a los niños a Disney World, o iniciar un negocio. Cuando las personas conocen cuáles son tus metas, tratan de ayudarte a conseguirlas.

También un NO rotundo, de “No quiero ir a tomar un café contigo”, se convierte en un «¡Oooh! ¡Me gustaría ir, de verdad, pero estoy ahorrando para irme el próximo año a Disney World con los niños!”

Hablar sobre tus metas financieras, probablemente inspire a otras familias a soñar en grande, también.

 

  1. En realidad, ellos, tampoco quieren gastar dinero.

Sorprendentemente, una vez que explico mis metas y ofrezco una alternativa más barata o gratis, la mayoría de la gente le entusiasma más la alternativa gratuita. En realidad, no quieren gastar tanto dinero, pero tampoco quieren parecer cutres o tacaños. Cuando salimos, siempre tratamos de buscar un plan lo más divertido y económico posible.

De hecho, tengo una lista con cosas gratis que hacemos con nuestros amigos y familiares aquí. Nuestras noches se convierten en fiestas de pijamas o un día en el zoo o en el campo… Llevar la comida de casa es buena idea para casi cualquier plan, ya que te evita tener que comer fuera.

 

  1. Ellos quieren verte, la bolera solo es una excusa.

Tus amigos quieren verte. Te pidieron que fueras a jugar a los bolos con ellos porque creían que te gustaría. Su objetivo era salir contigo, no ir a la bolera.

Siempre que digas NO, ofrece una alternativa: «En vez de ir a la bolera, por qué no hacemos un picnic en Retiro, Templo de Debod, Parque Juan Carlos I, Madrid Río… así pasamos el día al aire libre y disfrutamos del paisaje”. Ambos quedareis para veros y además ¡ahorraréis dinero!

A veces, puede darse una situación en la que alguien tiene planes de ir con alguien más y te invita a ti también. El plan no te convence, pero lo mejor es no tratar de modificar el plan de los demás. Sugiere reuniros después u ofrece una alternativa. Así, la persona que te invitó no sentirá que tiene que cambiar todos los planes solo por ti.

Puedes decir algo como “Estamos ahorrando para comprar una casa, así que no voy a ir, pero si queréis pasaros por casa os invito a merendar”.

Eso les da la oportunidad de decidir si quieren adherirse a otro plan más barato. Además, tu demuestras que quieres verles, pero sin sacrificar tus deseos.

 

  1. Planea salir.

No estoy diciendo que nunca más salgas y te gastes el dinero en un plan divertido. ¡Eso sería de locos! Si hay algo que quieres hacer y no quieres dejarlo pasar, entonces hazlo. ¡Ojo! No te olvides de incluirlo en tu presupuesto.

Normalmente, dedicamos una par de fines de semana al mes a comer fuera con amigos y los niños. Quedamos en algún sitio bonito donde los niños puedan jugar y nosotros nos relajamos charlando. Es algo que nos encanta hacer y nos vale la pena el gasto.

La idea es que gastes el dinero en lo que realmente quieras y te merezca la pena.

Además, saber lo que quieres hacer e incluirlo en tu presupuestarlo, hace más fácil decir «¡SI!».

 

  1. Rétate a no gastar.

Yo trabajo en una oficina y tenemos un office donde poder comer todos los días. Existe un espacio habilitado con mesas, frigoríficos y microondas para poder dejar o calentarte la comida. También puedes ir a comer fuera si te apetece.

Antes bajábamos a comer varios días a la semana a comer fuera. Un menú nos podía costar 10€, por dos veces a la semana durante un año, se convertían en 960€.

Se había convertido en un ritual. Si no ibas te quedabas solo comiendo en el comedor y eso, “no quedaba muy bien”…

Era un gasto bastante importante y quería recortarlo. Aunque no sabía muy bien como plantear el asunto, para no tener una situación incómoda y no tener que decir «No puedo ir comer con vosotros porque estoy ahorrando dinero». Me inventé el “reto de no gastar” y utilicé esa excusa con mis compañeros de trabajo durante unas semanas, pensando que después, volvería todo a la normalidad.

En esas semanas, me acostumbre a llevarme el tupper todos los días y algunos compañeros se unieron a mi causa, con la excusa de mejorar su salud ;P Eso fue hace 5 años. Todavía me sigo llevando el tupper a trabajar y el resto de compañeros también se quedan a comer. Y me ha ahorrado 4,800€ en los últimos años. ¡El reto mereció la pena!

Retarte para “no gastar”, siempre hace que encuentres una forma de conseguir lo que quieres, pero sin gastar.

Si quieres hacer una reforma en tus finanzas, te recomiendo que empieces con un reto.

***

Aprender el arte de decir no hace que sea más fácil manejar estas situaciones, pero también es importante elegir bien a tus amigos. Nunca he perdido a un amigo por querer gastar dinero, y por definición si realmente es tu amigo, no creo que deba hacerlo.

De hecho, la amistad no tiene un precio y si alguien piensa que tus objetivos financieros no son lo suficientemente importantes, probablemente sea alguien que NO necesites en tu vida.

¿Alguna vez gastaste dinero porque te sentías “obligado” a hacerlo? ¡Cuéntanos!

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