Todos enfrentamos nuestra propia lucha para equilibrar todas las responsabilidades financieras y una de las preguntas más frecuentes que recibo es: ¿debo pagar la deuda o invertir para el futuro?

Ya sea que estés tratando con préstamos personales, tarjetas de crédito, préstamos de coche o una hipoteca, la deuda puede hacerte sentir como si tuvieras un gran peso sobre tus hombros y probablemente quieras que desaparezca lo antes posible.

Pero también te gustaría ahorrar para objetivos futuros y sabes que es importante comenzar a invertir pronto. Odias la idea de ignorar esa parte de tus finanzas.

¿Entonces, que se supone que debes hacer? ¿Deberías pagar todas tus deudas hasta que se hayan acabado? ¿Deberías hacer solo los pagos mínimos para poder invertir tanto como sea posible? ¿O hay un término medio que te ayude a obtener lo mejor de ambos mundos?

En el post de hoy comparto contigo un proceso de 7 pasos que puedes usar para tomar esa decisión, incluido un último paso que casi nunca se discute y tiene un gran impacto en el resultado final.

¡Vamos a ello!

Paso 1: Construye un pequeño fondo de emergencia

No importa cuánta deuda tengas y cuán altas sean tus tasas de interés, es una buena idea construir un pequeño fondo de emergencia antes de dedicar dinero extra a las deudas, e incluso antes de invertir.

Algunas personas dirán que esto es una locura, dado que, incluso las mejores cuentas de ahorro, solo ofrecen un 1.5% de interés actualmente. Y si tienes una deuda de tarjeta de crédito con tasas de interés de dos dígitos, le dirán que básicamente lo está prendiendo fuego al mantenerlo en una cuenta de ahorros.

Pero hay tres grandes razones por las cuales tiene sentido construir al menos un fondo de emergencia de 1,000€, sin importar la situación de tu deuda:

Cuando surja el próximo gasto inesperado (y lo hará), podrás pagarlo con ahorros en lugar de recurrir a la deuda.

Te acostumbrarás a ahorrar de forma regular.

Te sentirás menos estresado y más controlado sabiendo que tienes dinero reservado para lo inesperado.

Es por eso que sugeriría pagar los mínimos de tu deuda y automatizar los ahorros que puedas en una cuenta hasta que hayas acumulado al menos 1,000€. A partir de ahí, podrás seguir adelante.

Paso 2: Aporta al plan de pensiones de la empresa (si lo tienes)

Si tu empresa te ofrece un plan de pensiones donde aporta una parte y tu otra, igualar la cantidad aportada por la empresa generalmente representa un retorno de la inversión inmediato y garantizado del 50% al 100%. Eso es más alto que casi cualquier tasa de interés en cualquier préstamo que exista. Aprovecharlo al máximo debería ser una prioridad, antes de invertir dinero adicional en tu deuda u otras inversiones.

Todo ello, depende de los términos de adjudicación de tu empresa y de cuánto tiempo planees estar en la empresa. Quizás esta opción no sea tan ventajosa para ti…

En la mayoría de los casos, sería un segundo paso lógico, pero debes verificar las condiciones dos veces y asegurarte bien.

Paso 3: Negocia las tasas de interés

Más allá de la refinanciación, las tasas de interés en la mayoría de los préstamos están bastante establecidas.

Pero las tarjetas de crédito se pueden negociar y hay muchos ejemplos de personas que bajan sus tasas de interés simplemente preguntando. Hacerlo no solo te ahorrará dinero, sino que te liberará para comenzar a invertir lo más pronto posible.

Lo peor que puede suceder es que te digan que no y que te quedes como estás ahora.

Paso 4: Prioriza la deuda de interés alto

Supongamos que una cartera de inversión equilibrada aporta a largo plazo una rentabilidad aproximada del 6%, lo cual es razonable dadas las previsiones actuales del mercado por parte de los principales expertos.

Lo que eso significa es que los pagos adicionales para cualquier préstamo, con una tasa de interés SUPERIOR al 6%, representa un mejor rendimiento que el que esperarías obtener de las inversiones tradicionales. Y el pago de la deuda viene con el beneficio adicional de ser un rendimiento garantizado, mientras que la inversión tradicional siempre es una subida y bajada, donde todo es posible.

Entonces, aunque no hay una norma que indique que es una deuda de interés alto, tiendo a verla como cualquier deuda con una tasa de interés superior al 6%.

Y, aparte del punto anterior, generalmente recomendaría aportar dinero extra a esa deuda de alto interés antes de invertir en otro lugar. Simplemente, porque está garantizada y es mejor de lo que esperas recibir de tus inversiones.

Paso 5: Continua con la deuda de interés bajo

En el otro lado del espectro, hay ciertos préstamos con una tasa de interés lo suficientemente baja como para que invertir tenga más sentido que pagarlos antes de tiempo.

¿Qué tan bajo es demasiado bajo? Nuevamente, no hay un número claro concreto, pero el 3% es una buena regla general. Para cualquier préstamo con una tasa de interés inferior al 3%, puedes pagar los mínimos y pasar al siguiente paso.

¿Por qué 3%? Hace un par de años, Ben Carlson calculó los números y descubrió que el PEOR retorno en 10 años para una cartera de inversiones equilibrada era de menos del 3%.

En otras palabras, incluso durante las recesiones del mercado, es probable que obtengas al menos un 3% de retorno de tus inversiones a largo plazo, lo que hace que la inversión produzca mejores rendimientos que pagar esa deuda de bajo interés.

Paso 6: Confía en tu instinto y logra un equilibrio

Todos los pasos anteriores son bastante sencillos. Si bien ciertamente podrías estar en desacuerdo con los puntos de corte específicos para la deuda de alto y bajo interés, las acciones en cuestión son bastante simples.

Pero hay un punto donde toda esa claridad se va por la ventana.

Si has seguido todos los pasos anteriores y aún tienes dinero extra disponible, significa que estás decidiendo entre:

  • Invertir en tu plan de pensiones/inversión.
  • Poner dinero extra en deuda con una tasa de interés del 3% – 6%

La verdad es que no hay una respuesta definitiva. Ningún camino garantiza producir un mejor retorno o más seguridad financiera.

Y ambos son importantes. Pagar deudas te ahorra dinero y reduce tus obligaciones financieras, e invertir para el futuro te da la libertad de tomar decisiones basadas en lo que te hace feliz, en lugar de lo que te hace ganar dinero.

En otras palabras, ambos componentes son clave para alcanzar la verdadera independencia financiera.

Entonces, yo lo haría así:

  1. División al 50/50. Es decir, el 50% de tu dinero extra se destina a cuentas de inversión y el 50% a deuda.
  2. Ajusta los porcentajes según tu preferencia personal. Escucha a tu instinto acerca de lo que sientes que es más importante o te satisface más, o que opción es la que te ayudará a dormir por la noche. No tengas miedo de inclinarte en esa dirección.
  3. Independientemente de lo que decidas, asegúrate de que al menos el 25% de ese dinero extra se destina a cada objetivo para que sigas progresando al menos en ambas direcciones.

Paso 7: Traslada las cuotas de deuda hacia tus inversiones

Este es el paso que a menudo se ignora, y puede ser definitivo para conseguir tu plan.

Para que la lógica anterior tenga sentido, una vez que esa deuda se cancele, debes tomar todo el dinero que estás depositando en tu deuda y redirigirla hacia tus inversiones (o hacia algo que te ahorre dinero o proporcione un retorno positivo).

Por ejemplo, supongamos que tienes un préstamo con un pago mínimo de 50€ y también estás poniendo 100€ adicionales para ese préstamo cada mes. Para que el plan funcione, debes comenzar a destinar esos 150€ a tus inversiones cada mes tan pronto como canceles el préstamo.

Si en vez de eso, te gastas esos 150€ en otra cosa, entonces es mejor que dediques el dinero extra a las inversiones desde el principio. Sin importar qué tan alta fuera la tasa de interés del préstamo o cuánto debías.

Por dos razones: 

Tiempo

La importancia de tu tasa de ahorro

A excepción de tu hipoteca, la mayoría de los préstamos tienen períodos de reembolso de 10 años o menos. Por otro lado, puedes tener entre 20 y 40 años de contribuciones de inversión antes de ser completamente independiente desde el punto de vista financiero.

Entonces, en su mayor parte, estarás contribuyendo a tus cuentas de inversión durante mucho más tiempo del que emplearás en pagar tus deudas. Lo que significa que si no rediriges esos pagos de la deuda hacia las inversiones una vez que tus deudas estén pagadas, estarás renunciando a muchos años de posibles contribuciones.

Y esos años de contribuciones perdidas, superarán cualquier beneficio que obtengas al destinar dinero adicional a una deuda de alto interés. Por la sencilla razón de que tu tasa de ahorro es más importante que el rendimiento que obtienes de esos ahorros. 

Contribuir con dinero durante varias décadas dará como resultado un mayor patrimonio neto, que hacerlo durante unos pocos años, incluso si el rendimiento que obtienes de esos pocos años es mucho mayor.

Entonces, la conclusión final sería esta:

  • Si puedes comprometerte a redirigir los pagos de tu deuda a tus inversiones una vez que la deuda esté pagada, entonces seguir los primeros 6 pasos anteriores es lo correcto.
  • Si no puedes hacer eso y los pagos de tu deuda se gastan en otro lugar, una vez que se paga la deuda, entonces desde una perspectiva puramente financiera, sería mejor poner el 100% de tu dinero extra en tus inversiones desde el principio. Sin importar cuáles sean las tasas de interés de tu deuda. 

(Sé que hay otras cuestiones no financieras que podrían influir en esta decisión: como los niveles de estrés y ansiedad; lo cual es importante tener en cuenta además de los números en bruto).

Analicemos los números

Si con esta conclusión te vale, ¡genial! Puedes seguir adelante y comenzar con tu propio plan de inversión/pago de deudas.

Pero si eres perfeccionista como yo y necesitas entender los números, puedes consultar la hoja de cálculo que utilicé para calcular todo esto aquí: Pagar la deuda VS Invertir.

El escenario básico que planteé fue:

  • Un préstamo de 10 años con un pago mínimo de X€. 
  • Y€ dinero extra para invertir o destinar a deuda cada mes, y un horizonte de inversión de 30 años.

Lo que descubrí es que si, una vez que pagas la deuda no aportas esas cuotas hacia tus inversiones (el pago mínimo de X€ como con el dinero extra de Y€), entonces:

  • Si la tasa de interés de tu deuda es la misma que tu retorno de inversión esperado, no importa cómo asignes ese pago adicional. Tu patrimonio neto después de 30 años es el mismo pase lo que pase. (Ignorando el hecho de que el rendimiento de los pagos de la deuda está garantizado mientras que el rendimiento de tus inversiones no lo está).
  • Si la tasa de interés es más alta, es mejor que dediques el dinero extra a la deuda hasta que se salde.
  • Si el rendimiento de la inversión es mayor, es mejor que inviertas todo el dinero extra desde el principio.

Pero si niegas el pago mínimo, es decir, una vez que se paga la deuda, el pago mínimo de X€ va a donde sea y solo inviertes el dinero extra de Y€, entonces no importa cuál sea el retorno de la inversión, la tasa de interés o el saldo del préstamo. Pase lo que pase, es mejor invertir el 100% del dinero extra desde el principio.

Puede parecer una locura, pero la razón por la cual esto es cierto se reduce a la cantidad total de dinero que terminas contribuyendo a lo largo de tu vida.

Siempre y cuando traslades la cantidad que pagabas a la deuda hacia tus inversiones, la contribución total será la misma sin importar cómo dividas los pagos con el tiempo. Pero si no los trasladas, contribuir con todo tu dinero extra a las inversiones desde el principio, tendrá una contribución mayor, lo que significa que acabarás con más dinero.

Por ejemplo, supongamos que tienes un préstamo de 15,000€ con una tasa de interés del 25% y un plazo de reembolso de 10 años. El pago mínimo es de 341.24€ y tienes 200€ adicionales cada mes que puedes depositar en tu deuda o en tus inversiones, que ganarán un 6% por año.

Si inviertes todo ese dinero extra en tu deuda hasta que se cancele (que es lo que sugeriría la sabiduría convencional), y luego, una vez que la deuda haya desaparecido, inviertes solo los 200€ por mes y no el pago mínimo de 341.24€, terminarás haciendo una contribución combinada de 86,332€ para tus deudas/inversiones durante 30 años y terminarás con un patrimonio neto de 155,976€.

Si, por el contrario, inviertes todo ese dinero extra en tus inversiones desde el principio, y aun así aportas también el “pago mínimo” una vez que la deuda desaparece, terminarás haciendo una contribución combinada de 112,949€ para tu deuda/inversión durante 30 años y terminarás con un patrimonio neto de 200,903€. Esos son 26,617€ más contribuidos y un patrimonio neto de 44,927€ más alto.

Si, por el contrario, no aportas los pagos mínimos de la deuda a la inversión, una vez que la deuda está pagada, las matemáticas dicen que es mejor que coloques todo el dinero extra en esa deuda con un tipo de interés del 25%, hasta que se termine.

Para el caso, utilicé esta hoja de cálculo para calcular qué ocurriría con un préstamo de 500,000€ con una tasa de interés del 100% en comparación con las inversiones que devuelven -25% y todavía funcionaba después de 30 años e invirtiendo todo el dinero extra desde el principio, a menos que aumentes esos pagos mínimos. El motivo es que tu contribución total es mucho mayor cuando tomas esa opción.

De todas formas, ¡juega con los números y saca tus propias conclusiones!. Si encuentras algo interesante, ¡dínoslo en comentarios! 

¿Cómo equilibrar el pago de la deuda con la inversión?

Para resumir, así es como abordaría el tema de pagar la deuda en lugar de invertir:

  1. Construye un pequeño fondo de emergencia
  2. Aporta al plan de pensiones de la empresa (si lo tienes)
  3. Negocia tus tasas de interés
  4. Prioriza la deuda de alto interés
  5. Continúa con la deuda de bajo interés
  6. Logra un equilibrio entre ambos objetivos 
  7. Una vez que la deuda esté pagada, redirige esos pagos hacia las inversiones

Es un proceso que utiliza las matemáticas para asegurarte de que estás sacando el máximo partido de tu dinero y al mismo tiempo, te da espacio para tener en cuenta tus preferencias personales.

***

Se trata de una pregunta complicada y me encantaría saber qué opinas tú. ¿Cómo logras un equilibrio entre estos dos objetivos? ¿Cómo lo hiciste en el pasado? ¿Hay algo que hubieras hecho de manera diferente?

¡Compártenos tu opinión en comentarios! Estoy segura de que todos podemos aprender de tu experiencia.

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