La congelación es, con diferencia, mi forma favorita para conservar los alimentos. Hoy en día, es el método de conservación que mejor preserva el gusto original y la calidad de los alimentos, es increíblemente eficiente y ¡te permite aprovechar hasta el último gramo!

También hace que el tiempo que dediques a comprar o cocinar sea mucho menor. Puedes tener comidas completas listas para solo calentar o ingredientes preparados para utilizar en tus recetas favoritas, como ya comenté en el post sobre “los trucos para planificar el menú semanal (para gente sin tiempo que perder)”.

Sin embargo, solemos congelar los tres alimentos de turno, cuando en realidad, pueden congelarse muchos más de los que nos creemos y sin que pierdan sus propiedades. Esto, además de ahorrarnos tiempo en la cocina, nos ahorrará dinero ya que se conservará durante más tiempo.

Así que, he recopilado esta lista de alimentos que pueden y no pueden congelarse. Basado en mi propia experiencia personal y por la lectura de libros y webs.

Los alimentos que se pueden congelar son los siguientes:

  • Plátanos: Cuando los plátanos se ponen muy maduros, los solemos desechar por su aspecto o su textura, pero no lo hagas. Sácalo de la cáscara, mételo dentro de una bolsa y congélalo. ¡Puedes aprovecharlos para batidos y tartas!
  • Frutos del bosque: Frutas rojas, frambuesas, fresas, grosellas, moras, zarzamoras… pueden congelarse para hacer helados, mousses, sorbetes, zumos o incluso algunas tartas.
  • Pan: Guárdalo troceado para sacarlo por porciones. Si lo calientas unos segundos en el microondas, tendrás pan recién hecho y calentito; si lo calientas un poco más, se pondrá duro y podrás obtener una tostada para el desayuno o hacer pan rallado. ¡Lo que quieras!
  • Jamón: En un taco, para picar después y acompañar muchos platos de verdura, guisantes, judías verdes, espinacas, habas…
  • Mantequilla: La mantequilla, tanto natural como salada, se puede congelar si queremos que nos dure más de lo que indica el envase. Hay que congelarla recién adquirida, para que esté muy fresca. Si ya está en su envase original de papel de aluminio, sobreenvolverla en una bolsa de congelación para evitar rasgaduras.
  • Bizcochos: Para una conservación más larga, 1 o 2 meses, congeladlos, pero no esperes a que se pongan duros. Congélalo recién horneado, en cuanto estén totalmente fríos, y cuando los descongeléis comprobaréis que están igual de blanditos que recién hechos.
  • Piel gruesa de limón o de naranja: ¿Alguna vez has hecho una receta que requiera de lima, limón o ralladura de naranja, y te ha sobrado un montón? No lo tires, ¡congélalo! Envuélvelo en papel de aluminio y luego, en una bolsa de plástico.
  • Huesos de pollo o raspas de pescado: Cada vez que compro piezas al corte de pescado o carne, pido los huesos o espinas para hacer un caldo.
  • Uvas: Si no has probado las uvas congeladas, sin embargo, no sabes lo que te pierdes. Son una merienda deliciosa y viene muy bien para temporadas en las que se ponen por las nubes, como en Noche Vieja. Las uvas se pueden congelar ya peladas y sin pepitas en un tupper o en una bolsa de congelación.
  • Hierbas: Puedes guardar albahaca, perejil, para utilizarlas después en el aderezo de carnes, pescados o ensaladas. Envasarlos en cajitas herméticas de plástico o envolverlos previamente en lámina de plástico e introducirlos a continuación en una bolsa de congelación.
  • Mermeladas: Me encanta la mermelada casera que hace mi suegra con frutos del bosque, pero ¡dura poquísimo! Guárdala en un tarro y llénalo hasta arriba para que no quede nada de aire.
  • Carne: Cualquier cosa cruda se puede congelar y se mantendrá perfectamente siempre que esté correctamente envasado. Utiliza bolsas con cierre y saca todo el aire de su interior para mantener la frescura.
  • Leche: Nunca pensé que podría congelar la leche, pero resulta que ¡sí se puede! Puede serte útil en algún momento, porque habéis comprado un exceso y se os va a pasar la fecha de caducidad, o porque tenéis un brick abierto y os vais de viaje… Antes de tirarlo, congelarlo. Se congela mejor la leche semidesnatada o desnatada al tener menos grasa y estar homogeneizadas. Pero, si os hace falta, también podéis congelar la leche entera.
  • Frutos secos: Los frutos secos ricos en grasa como almendras, avellanas, nueces…, se enrancian si se conservan demasiado tiempo. Comprarlos en grandes cantidades y congela. Tendrás frutos secos frescos siempre que quieras.
  • Salsas: Ya sea hecha en casa o comprada en la tienda, las salsas se mantienen muy bien en el congelador. También me gusta congelar los botes de brick que he abierto y no he terminado, para aprovecharlos al máximo.
  • Pan de molde: Debido a que no compramos pan de molde muy a menudo, nos gusta congelar el bloque entero para evitar el moho. Si hacéis pan en casa, guárdalo cortado ya, para sacar poco a poco los trozos que vayáis necesitando.
  • Queso rallado: Comprar bolsas de queso rallado casi siempre es más caro que un bloque entero. Normalmente, compro un trozo grande y lo trituro. Aunque esté congelado no forma un bloque compacto, sino que se puede retirar con la punta de un cuchillo pequeño la cantidad que necesitemos.
  • Verduras: Calabacín, zanahoria, maíz,… Puedes congelar casi cualquier vegetal a excepción de los que tienen alto contenido de agua. Muchas de ellas tendrás que blanquearlas.
  • Pasta: Si eres como yo y no calculas bien al echar la pasta para cocer, no te preocupes. Refréscala con agua fría, escúrrela muy bien y congélala. También, puedes añadirle un poco de carne picada y tomate al congelarla. ¡Quedará listo para comer!
  • Pescado o Marisco: Todos los pescados y mariscos deben ser congelados antes de su consumo. A medida que se van acercando las fechas navideñas, algunos productos, se ponen por las nubes. Cómpralos con antelación y congélalo para poder disfrutarlo en tus cenas sin pagar un dineral.
  • Aguacates: Pélalos, cortarlos en daditos, rocíalos con zumo de limón para retardar su oxidación y congélalos en un recipiente hermético.
  • Cebolla picada: Si la usas muy a menudo, es muy cómodo tenerla ya cortada o picada en el congelador para guisos y sofritos.

 

Alimentos que quizá puedas congelar:

Existen algunos alimentos que puedes congelar, pero su textura o calidad puede verse mermada en algunos casos:

  • Galletas: En general, la textura de las galletas cambia al congelarse, aunque dicen que los biscuits glacés, quedan bien… Es cuestión de ir probando.
  • Huevos: Hagas lo que hagas, ¡no congeles los huevos en la cáscara! Los depósitos se agrietan cuando el líquido se expande y el huevo puede estropearse. Ver cómo hacerlo aquí.
  • Patatas – La conservación de las patatas ya cocinadas y congeladas no es demasiado buena. Sin embargo, en puré, se conserva y congela estupendamente.
  • Yogurt – Muchos sitios web dicen que el yogur no mantiene su textura suave después de ser congelado, pero otros no están de acuerdo y piensa que sabe muy bien. La verdad, nunca he necesitado congelarlos, así que dejaré que juzgues tú mismo… 😛
  • Arroz: Se puede congelar el arroz cocido y seco. Si lo mezclas con sopa, se pondrá demasiado blando.
  • Queso fresco y duro: El primero debe congelarse nada más comprarlo. Por otro lado, el duro, tiende a desmoronarse a medida que pasa tiempo en el congelador. No es recomendable tenerlo más de 3 meses.

 

Alimentos que no se puede congelar:

  • Mayonesa: Al descongelarse, la mayonesa se separará y cuajará.
  • Quesos suaves o cremosos: Debido a su alto contenido de agua, como el queso Philadelphia, no mantienen su textura esponjosa cuando se congela. Esta cambiará haciéndose algo granulosa y para untar sobre pan, por ejemplo, no servirá.
  • Verduras con alto contenido de agua: Por ejemplo, pepinos, lechuga y tomates se ponen muy blandos en el congelador.

 

Utiliza esta lista como guía, pero recuerda que no son reglas estrictas. Experimenta por ti mism@ lo que puedes congelar y lo que no según tus gustos. Quizás, algunos “alimentos congelables” de la lista no te gusta cómo quedan después de descongelarlos y viceversa.

Lo importante es utilizar el congelador tanto como sea posible para aprovechar los alimentos al máximo y evitar residuos. Y si alguna vez te has preguntado si algo se puede congelar, ¡pruébalo y nos cuentas! Quién sabe, ¡podrías sorprenderte de los resultados!

¿Qué alimentos añadirías a esta lista?

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Descárgate la lista GRATIS de los “Alimentos que pueden congelarse y los que no” y ¡cuélgala en tu nevera!

 

 

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