ahorrar cuando no puedes

¿Sientes que no importa lo que hagas, porque nunca consigues tener un ahorro decente? Reduces gastos… Sales menos a comer fuera… ¿Haces todo lo que “debes” hacer para ahorrar y parece que nunca llegas a ningún lado?

¡Yo también he estado en esa situación!

Ahorrar dinero es fácil para algunas personas. Tienen fuerza de voluntad. Esto significa que pueden retrasar la gratificación para obtener una recompensa mayor en un momento posterior.

Suelo tener bastante fuerza de voluntad, aunque no puedo resistirme a un brownie y cuando quiero algo, no paro hasta que lo consigo, pero…

Entonces… ¿Cuál es el secreto para transformar las finanzas de nuestra familia, reducir nuestros gastos y amortizar hipoteca todos los años?

Fácil. Conozco mis debilidades y trato de lidiar con ellas. No trato de cambiar mi personalidad, forjada en piedra durante 29 años. jeje 😛

 

Aquí está el secreto

No se puede cambiar fácilmente la forma en que te sientes acerca de algo. Tu fuerza de voluntad se establece en tu niñez cuando estás en tus años de plena formación, junto con el resto de tu personalidad. Yo soy quien soy y nunca seré esa chica que ve un brownie y dice «Mmm, tiene buena pinta! Pero me lo voy a saltar y en vez de eso, me comeré una zanahoria».

No puedes cambiar fácilmente la “cantidad” de fuerza de voluntad que tienes o la forma en que reaccionas en ciertas situaciones. Sin un motivador extremadamente fuerte (por lo general, suele ser el miedo), es casi imposible. Afortunadamente, la mayoría de nosotros nunca tendrá un motivador, como el miedo, lo suficientemente fuerte como para cambiar nuestra fuerza de voluntad.

En primer lugar, el secreto consiste en engañarte a ti mismo a ahorrar dinero. Concretamente, esto lo consigo reduciendo o eliminando las situaciones en las que sea necesaria la fuerza de voluntad.

En segundo lugar, debes reconocer que buscas progresar, no ser perfecto. ¡Hay que distinguirlo bien! Tienes que reconocerte a ti mismo que habrá momentos en los que tu fuerza de voluntad se desvanezca y que muy probablemente tomes alguna mala decisión (¡y eso está bien!). De esta forma, no caerás en el círculo vicioso de tomar malas decisiones y luego sentirte mal por haber elegido mal y seguir tomando malas decisiones.

Repítelo, rápido, tres veces: “Lo importante es progresar, no ser perfecto”. “Lo importante es progresar, no ser perfecto”. “Lo importante es progresar, no ser perfecto” 🙂.

Todo el mundo tiene momentos de mayor o menor fuerza de a lo largo del día. Tu objetivo para el futuro debe ser el anticiparte y prepararte para los momentos de debilidad. Póntelo fácil y crea un camino que te conduzca a tus objetivos más fácilmente.

Las situaciones en las que tu fuerza de voluntad flaquea, tienen un origen. Puede que estés gastando demasiado en algún área de tu vida y quizás no te hayas dado ni cuenta.

 

Déjame darte un ejemplo

A veces, me vuelvo más vulnerable cuando he tenido un mal día o me siento triste o me quedo sola en casa porque mi pareja está trabajando.

En esos momentos lo veo todo negro y lo único que me apetece es irme a cualquier centro comercial a dar vueltas y ver si puedo comprarme algo bonito. Esa forma de comportarme quizás nunca desaparezca. Soy quien soy.

Después de 4 años de haber mejorado mis finanzas y una renovación total de mi vida, todavía lucho conmigo misma para evitar sentirme mejor gastando dinero.

Eso no significa que seas un fracaso o malo con el dinero. Solo significa que eres humano. Tienes que aceptar que te sentirás de esa forma cuando se produzcan alguna de esas situaciones.

¡Tampoco significa que tengas que gastarte todo el dinero cuando te sientas así! Noooo…. La clave está en identificar los momentos que hacen que gastes más y organizarte para reducirlos o eliminarlos.

 

Así es como lo manejo ahora

Siempre tendré días mejores y peores. Eso no lo puedo evitar, pero evitar que eso me lleve a hacer cosas de las que luego pueda arrepentirme, sí puedo. Por eso, me planifico para cuando aparezcan. En primer lugar, cuando veo ese “muro” en mi mente, trato de reconocer que no estoy bien. Sé que hay un problema y hay algo que me entristece, que me quita fuerzas.

Suelo pensar en algo que me gustaría hacer, que me suba el ánimo y que no me cueste dinero. En los momentos que me encuentro con ánimo, me escribo notas motivadoras por casa, por ejemplo, en la nevera, para leerlas cuando no estoy tan bien.

Me gusta tener a mano libros que me motiven, como por ejemplo, los libros de Anxo Perez:Los 88 peldaños del éxito o La inteligencia del éxito , me encantan y me los releo de vez en cuando para motivarme. También me gusta leer citas de autores famosos que te hacen pensar. Hace poco descubrí El pequeño libro de las grandes citas: 1.750 frases motivadoras para emprendedores de la propia vida. Lo ojeo de vez en cuando para hacerme pensar en otra cosa. Son frases que se leen rápidamente, te hacen reflexionar… y sobre todo, me distraen de gastar dinero ;P

Si lo que quiero es salir a la calle, hago un plan con un amigo para salir de casa y quedamos, por ejemplo, en un parque. Así sé que saldré de casa e iré a un lugar donde no puedo comprar cosas.

La hora de la cena es otra situación complicada. Llego a casa cansada y lo que menos me apetece es ponerme a cocinar. Por eso, me planifico un menú semanal, tengo cosas preparadas en la nevera y el congelador. De esta forma, evito compras de última hora o tener que pedir comida a domicilio.

***

No voy a poder cambiar las emociones que tengo en esos días “negros”. Pero sí puedo crear un camino que oriente mis acciones hacia lo que realmente quiero. Los días malos pasan, pero si te dejas llevar por tus emociones, quizás hagas algo de lo que te arrepientas más tarde.

Sé que no soy perfecta, y aún sigo trabajando, pero lo importante es avanzar.

¿Cuáles son las situaciones en las que tu fuerza de voluntad flaquea? ¿Cómo luchas contra ellas? ¿Cuáles son tus tácticas para no dejarte llevar?

 

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